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A los veintitrés años, su vida se rompió con la certeza de una muerte inminente. Este fue el comienzo de su desorden de pánico. En ese momento comenzó a plantearse la gran pregunta vital, aquella que abre la puerta a todo lo que buscas: Yo, ¿quién soy?
Esta enfermedad le permitió poner un fin a todo lo que no le hacía sentirse feliz y le abrió la puerta a la conexión con ella misma. Se formó en distintas disciplinas y entendió que existe otra manera de vivir.
Descubrió que todo aquello que nos cuentan es solo el cascaron de algo más profundo.
Tras un trabajo de sanación y evolución profundo, decidió ponerse al servicio, y trasmitir todo lo aprendido con el objetivo de crear una mayor consciencia y traer más esperanza al mundo.
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